Ago 7

El inglés es probablemente el tercer idioma del mundo en número de hablantes que lo tienen como lengua materna: 341 millones de personas, y el segundo más hablado, detrás del chino mandarín, si se cuenta también a quienes lo tienen como segunda lengua (otros más de 200 mill. de personas).
El inglés, al extender Inglaterra su lengua por todo el mundo (Imperio britanico), y al convertirse los Estados unidos de america en la mayor potencia económica y militar, se ha convertido de facto en la lingua franca de nuestros días.
Pese a la existencia de otras lenguas internacionales y de idiomas como el esperanto o interlingua que buscan el uso de una lengua más neutral, el inglés constituye hoy en día el principal idioma de comunicación internacional. Esto se debe a que una “civilización” dominante por lo regular no adopta otra lengua, sino que, por el contrario, impone la suya; esta es la razón por la que en muchos de los países europeos se hablan lenguas derivadas del latín, por ser esta la lengua oficial del imperio romano.
Actualmente existen propuestas para la neutralidad en el uso de una lengua auxiliar; sin embargo, desde el punto de vista económico se perderían grandes cantidades de dinero que hay que pagar durante el proceso enseñanza-aprendizaje; estos son, por ejemplo, las regalías que se pagan por los libros y material didáctico en general, además de los exámenes de certificación que hay que renovar cada cierto tiempo. De ello se deduce la negativa para adoptar una lengua internacional diferente al inglés por parte de quienes obtienen provecho con este negocio.

Orígenes

El inglés desciende del idioma que hablaron las tribus germánicas que migraron de lo que hoy es el norte de Alemania (y parte de Dinamarca) a la tierra que habría de conocerse como Inglaterra. Estas tribus son identificadas tradicionalmente con los nombres de frisones, anglos, sajones y jutos. Su lengua se denomina sajón antiguo o antiguo bajo alemán. Según la Crónica Anglosajona, alrededor del año 449, Vortigern, rey de las Islas Británicas, extendió una invitación a unos anglos dirigidos por Hengest y Horsa para que le ayudaran contra los pictos. A cambio, a los anglos se les concederían tierras en el sureste. Se buscó más ayuda, y en respuesta acudieron anglos, sajones y jutos. La crónica documenta la subsiguiente llegada de «colonos», que finalmente establecieron siete reinos: Northumbria, Mercia, Anglia Oriental, Kent, Essex, Sussex y Wessex. Sin embargo, a juicio de la mayoría de los estudiosos modernos, esta historia anglosajona es legendaria y de motivación política.

Inglés antiguo

Estos invasores germánicos dominaron a los habitantes de habla Celta, cuyos idiomas sobrevivieron principalmente en Escocia, Gales, Cornualles e Irlanda. Los dialectos que hablaban estos invasores formaron lo que se habría de llamar inglés antiguo, que fue un idioma muy parecido al frisón moderno. El inglés antiguo tuvo la fuerte influencia de otro dialecto germánico, el noruego antiguo, hablado por los vikingos que se asentaron principalmente en el noreste de Gran Bretaña. Las palabras inglesas English (inglés) y England (Inglaterra) se derivan de palabras que se referían a los anglos: englisc y Englaland.

Inglés medio

Desde la conquista normanda de Inglaterra en 1066 y hasta el siglo XV, los reyes de Inglaterra hablaban solamente el francés, que era la lengua de la corte. Como consecuencia de esto, pasaron al inglés antiguo una gran cantidad de palabras francesas, algunas de las cuales formaron dobletes con palabras sajonas. Además, el inglés antiguo perdió la mayoría de sus inflexiones, proceso del que nació el inglés medio. Alrededor del año 1500, el gran desplazamiento vocálico transformó el inglés medio en inglés moderno.
Las obras literarias supervivientes más famosas del inglés antiguo y medio son, respectivamente, Beowulf y Los Cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer.